Comentario al texto: Aprender y Enseñar Ciencia

 

            El texto comienza planteando la situación de frustración que sienten a menudo los docentes cuando comprueban a diario en el aula es escaso valor que el alumnado otorga al aprendizaje de las Ciencias, señalando los errores más comunes que se cometen  en las áreas de Geología. Biología, Física y Química, con conceptos erróneos  que resultan  caso inamovibles no solo en el instituto, sino también en la Universidad. Además plantea que lo peor ni siquiera es lo poco que sepan o lo poco que valoren lo que saben. Lo peor, para nuestro autor, es que incluso cuando aprenden lo hacen mal, sin entenderlo realmente, de tal manera que resultan incapaces de aplicar  lo aprendido en la solución de otro problema.

El porqué de este problema es complejo, pero los autores señalan  como una de las causas las propias prácticas escolares que se plantean a menudo más como demostraciones que cómo auténticas investigaciones, por lo que no logran acabar con la pasividad del alumnado., que sigue considerando que el conocimiento científico apenas tiene utilidad en la vida cotidiana. Por eso plantea la necesidad de la construcción del conocimiento como una nueva cultura educativa, con un enfoque constructivista en el que aprender y enseñar, en lugar de ser un mero proceso de repetición y acumulación de conocimientos,  implique una transformación de la mente de la persona que aprende. Sólo de esta manera se podrá elaborar el conocimiento científico de una manera que no sólo resulte útil, sino además el alumno/a tome conciencia de esta utilidad.

A partir de esta premisa el autor defiende el método constructivista del aprendizaje, con un planteamiento que me resulta muy cercano al  elaborado  por  Brousseau  refiriéndose al aprendizaje matemático.  Y no es de extrañar, pues las matemáticas no dejan de ser una ciencia y en ambas parece que la alternativa al aprendizaje  memorístico y repetitivo  tradicional está en la formulación constructivista del aprendizaje, buscando las condiciones para la adquisición de los conocimientos  científicos  partiendo de la hipótesis de que  esos conocimientos no se construyen de manera espontánea. Creo que  podríamos partir del planteamiento de Piaget en el sentido de que “el sujeto” progresa a  lo largo de los diferentes estadios por él señalados  a partir de  una serie de  escasas  conductas iniciales, los reflejos, que poco a poco van diferenciándose  en esquemas. Como parece obvio que el individuo no debe contar genéticamente con un “reflejo científico”, creo que podríamos señalar que el aprendizaje  científico se podría producir buscando condiciones para  diferenciar los primeros esquemas científicos  (que luego seguirán evolucionando tal como  más adelante comentaremos),  esta búsqueda de condiciones (en las que sería imprescindible la adaptación al medio –factor también señalado por Piaget) nos llevaría los  conceptos  que señalaba Rousseneau (aplicados al aprendizaje de las matemática, pero que creo que se podrían extrapolar perfectamente al aprendizaje de las ciencias)  de  situación didáctica,  y  a-didáctica, y de variable didáctica. Conceptos encajan perfectamente dentro de la teoría constructivista del  aprendizaje que plantea como una de las funciones del profesor, la de crear situaciones de aprendizaje.

La  Situación Didáctica sería   la “situación construida intencionalmente con el fin de hacer adquirir a los alumnos un saber determinado”. Quedaría  enmarcada por tres elementos: el alumno, el medio (con instrumentos  u objetos) y el sistema educativo (el profesor). Se trata de una  idea totalmente constructivista.  No es que  el profesor enseñe unos conocimientos –como plantearía una visión clásica del aprendizaje-, sino que se ofrezca al alumno la posibilidad de construir el conocimiento, es decir, el protagonismo no es  del profesor –que ya “se  lo sabe  todo”, sino del alumno, que es el que realiza el acto de aprender. Un concepto que  ya desarrolló Piaget  . Como vemos es algo totalmente constructivista,  basado en la idea de enfrentar al alumno con el problema. Para ello seguramente lo primero es  enfrentar al alumno con preguntas, algo que ya hacía el que podemos considerar el padre del constructivismo, el gran filósofo Sócrates, cuyo método –sus famosos “diálogos”- es aún hoy una herramienta típica de los  educadores constructivistas.

La Situación a-didáctica también encaja dentro de un planteamiento constructivista.  Sería  una situación o fase en la que el alumno afronta el problema con  un interés intrínseco al propio problema o a sus conocimientos,  (en lugar del típico interés extrínseco ( externo)  representado  por el profesor) Dentro de este elemento se podrían señalar diversos aspectos tales como:

1.         El carácter de necesidad:  es decir que las situaciones creadas solo se puedan dominar mediante la práctica de los conocimientos que se pretende que adquieran.  Me parece que esta idea es comparable al concepto Piagetiano  de que el niño  aprende construyendo  un esquema que aplica en distintas situaciones, pero  cuando encuentra alguna en la que no lo puede aplicar, trata de modificarlo y llega a un nuevo esquema.

2.         El concepto de “sanción”. Creo que plantea que frente al típico  “bien “ o “mal” juzgado por el profesor.  Debe ser el alumno quien juzgue los resultados de su acción,  pudiendo intentar nuevas resoluciones. Está también totalmente dentro del protagonismo del alumno en el aprendizaje constructivista

3.         La “no intervención” del maestro, lo que lleva al concepto de “devolución” ( entendido como acto por el cual el enseñante hace aceptar al alumno la responsabilidad de una situación de aprendizaje…). Pero esta no intervención no debe ser confundida con el silencio o la pasividad, sino que el profesor debe alentar al alumno, plantearle que hay diferentes maneras de solucionar el aprendizaje…. Creo que esto coincide totalmente con los principios del aprendizaje por descubrimiento guiado, así como con los principios típicamente constructivistas  de que la escuela debe educar hacia una libertad responsable. Incluso creo que  el papel del profesor en este proceso lo podríamos relacionar con los aspectos sociales del aprendizaje señalados por Vigotsky, que plantea la importancia de la guía del adulto, o la colaboración de los compañeros más capaces.

En cuanto a la Variable didáctica: serían las situaciones  o condiciones que se podrían  variar según el gusto del profesor. Según los valores que se tomen se pueden  modificar las estrategias de resolución.

 

Otro aspecto fundamental dentro de este planteamiento sería el establecimiento de tres tipologías básicas de situaciones didácticas:

A.        Situaciones de Acción: cuando solo se trata de   realizar una acción  para la que hay que aplicar algún conocimiento implícito. Es  la primera característica del aprendizaje constructivista: la acción,  frente a la pasividad de la enseñanza tradicional

 

B.        Situaciones de formulación: cuando un sujeto   es capaz de formular un mensaje a otro de forma que el que lo recibe  sepa cómo actuar. Implica un paso más allá de la simple situación de acción, pues  se debe  ser capaz de  verbalizar lo que ha hecho de forma lo suficientemente clara como para que otra persona lo entienda y sepa cómo actuar.

C.        Situaciones de validación: cuando dos sujetos  son capaces de enunciar cuestiones y llegar a acuerdos sobre su verdad o falsedad. Implica un paso más que el anterior, al implicar la necesidad de  argumentar.  Yo creo que esta fase correspondería  con lo que los constructivistas defienden como aprendizaje significativo. Creo que un sujeto que ha aprendido a hacer algo, a explicar cómo se hace y a argumentar porqué se hace así ha llegado a interiorizar completamente ese aprendizaje. Ha conseguido  crear estructuras de conocimientos mediante la relación sustantiva entre la nueva información y las ideas previas de los estudiantes.

 

Creo que la idea de estas tres tipologías  que de alguna manera implican una evolución hacia una complejidad cada vez mayor  se asemeja a  la tipología de Piaget que  también plantea tres fases  cualitativas: Periodo sensorio  motor, (de  intercambio con el mundo puramente prácticos, en los que no se sirve de la representación.) que correspondería a las situaciones de acción,;  Periodo de operaciones concretas (preoperacional y operacional, en los que  depende aún de las apariencias perspectivas que le pueden engañar – en este caso  serían las de formulación, ) y por último  el Periodo de operaciones formales en  el que  desarrolla la  capacidad hipotético-deductiva, lo que le permitirían la perfecta argumentación, base de las situaciones de validación.

Igualmente en tres fases establece  Ausubel la evolución hacia el aprendizaje significativo,  planteando una  fase inicial, una fase intermedia y una fase final. Sin embargo, por señalar alguna diferencia entre el modelo de  Brousseau  y  los constructivistas de Piaget y Ausubel,  podríamos señalar que  si Piaget pensaba  que se aprende a través de  la construcción de una estructura lógica y después de otra,  para   Brousseau,  las tres situaciones no son fases por las que se tenga que pasar necesariamente, sino que existe la posibilidad de la discontinuidad. Además, en las tres fases  defiende la importancia de la validación ( aunque solo da nombre a la tercera). En lo que casi parece un trabalenguas plantea  que en las situaciones de acción se validan acciones, en las de formulación se validan mensajes y en las de  validación se validad afirmaciones.

Por último,  habría un nuevo  concepto más a tener en cuenta, el de  Institucionalización, que considera complementario al de  devolución. Esto si que sería una especie de fase final del aprendizaje que consistiría  en algo así como retomar  las producciones “libres” que  los alumnos han realizado en las fases a-didácticas del aprendizaje, e incluirlas en lo que podemos considerar “el saber cultural”. Es decir se trataría de establecer conclusiones, sistematizar, ordenar…los  aprendizajes concretos y particulares de los alumnos  y generalizarlos en un  saber más general. Se trataría de una  fase en la que el papel del profesor sería  fundamental, lo que de nuevo nos lleva al papel que el constructivismo  otorga al maestro, un papel fundamental al ser no solo el dinamizador de la acción, durante todo el proceso  de aprendizaje, sino también el que  llegaría a las conclusiones finales, el que permitiría ese paso de lo particular a lo general, que solo se podría hacer en una fase de pensamiento formal, si seguimos las tipologías Piagetianas, pero que serían las  que irían estructurando todo el aprendizaje, las que irían creando esas “redes conceptúales” de las que habla el constructivismo, que  permitirían  a su vez  construir  nuevos aprendizajes, integrándolos en las redes anteriores, que se irían así ampliando continuamente. Unos  aprendizajes  que empezarían partiendo de crear situaciones, (siguiendo los principios de Dewey de que la educación debe estar basada en la experiencia real) sobre las que actuar,  formular y validar, lo que  a su vez supone cuestionar –otro de los principios del aprendizaje constructivista

 

Yo estoy totalmente de acuerdo con este modelo. Creo que muchos de nosotros somos el producto de una enseñanza bastante tradicional y repetitiva. En algún momento aprendimos muchas cosas,  pero pocas de ellas se convirtieron en aprendizaje significativo. Por eso creo que  este tipo de aprendizaje constructivista presenta  muchas ventajas, que  serían básicamente  conseguir alumnos más involucrados (en lugar  de seres pasivos), con más pensamiento crítico y capacidad de razonamiento (en lugar de simple memorización), con  patrones aprendizaje que podrán transferir a otras disciplinas ( en lugar de conocimientos estancos y sin relacionar). Creo que con este sistema se desarrolla su creatividad (en lugar de encorsetarla) y  abre la escuela y los conocimientos en ella adquiridos al mundo  real, con lo que estimula su curiosidad sobre otras cuestiones (en lugar del aislamiento tradicional de lo aprendido con sus intereses), así que creo que vale la pena intentar aplicar esta metodología entre nuestros  niños y niñas, con situaciones sencillas, que pueden entender, y de las que pueden aprender a utilizar el método científico.

 

GEMMA  SÁNCHEZ UREÑA

 3º GRUPO TARDE – MÓSTOLES

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