EL HUERTO DE JUAN E IRENE

tomate1.- EDAD: cuento recomendado para niño de 4 a 5 años
2.- CUENTO: EL HUERTO DE JUAN E IRENE
En un pequeño pueblo vivía Juan con sus padres y con su hermana pequeña Irene. Vivían en una casa de campo rodeada de unos grandes prados en los que habitaban muchos animales como caballos, ovejas… También tenían una pequeña granja en la que había conejos, gallinas que les proporcionaban huevos y vacas que daban leche. A través de las ventanas podían ver las montañas a lo lejos y el pequeño huerto que se encontraba a la entrada de la hermosa casa de campo. En aquel huerto la familia de Juan e Irene cultivaban hortalezas, frutas y verduras. Los dos hermanos siempre comían estas frutas y verduras pero no entendían como de una pequeña “cosita” que los adultos llamaban semillas podían crecer aquellos alimentos tan grandes y tan ricos.

Era tal la curiosidad que tenían por entender aquello que un día decidieron investigar y preguntar a sus padres:
-Mamá, ¿cómo crecen los tomates? – preguntó Irene

Su madre soltó una pequeña carcajada y comenzó a explicarles el pequeño proceso. A pesar de todo,y de haber entendido, en parte, todo lo que les había contado su madre acerca del crecimiento de los tomates, Irene y Juan no podían terminar de comprenderlo. Así que Juan tuvo una gran idea que propuso a su hermana:
– Irene, ¿tu crees, que si hacemos todo lo que nos ha dicho mamá, conseguiremos plantar y cultivar un tomate? – le preguntó curioso.
– Si no lo intentamos nunca lo sabremos-le contestó Irene con ganas de comenzar aquella pequeña aventura.

Aquella misma mañana, después de comer, consiguieron una pequeña semilla de tomate que estaba al fondo del bol en el que habían comido ensalada y se la llevaron al huerto.

Hicieron un agujero en la tierra y enterraron la semilla tapando el agujero de nuevo. Le echaron un poco de agua como les había dicho su madre. Durante todo el día estuvieron pendientes a ver si la pequeña semilla se convertía en un tomate pero no lo consiguieron.Llegó la noche y se fueron disgustados a la cama convencidos de que aquel pequeño experimento no daría su fruto.

A la mañana siguiente a Irene le quedaban esperanzas. Había recordado algo importante que les había dicho su madre: “de vez en cuando, la tierra se seca y hay que regarla de nuevo para nutrir la tierra y así, crezca el tomate”. Irene despertó nerviosa y entusiasmada a su hermano para recordarle las palabras de su madre. Ambos bajaron a desayunar y llegaron al acuerdo de que cuando vieran la tierra seca la regarían entre los dos.

Día tras día, observaban el huerto y cuando lo creían necesario lo regaban. Pasaron los días hasta que una mañana Irene y Juan se levantaron y fueron a desayunar con sus padres. Durante el desayuno, su madre comentaba con su padre lo extraño que era aquel tomate en el huerto si ninguno de los dos lo había cultivado. Juan e Irene se miraron y dejaron ver una pequeña sonrisa en sus caras. Sabían que ese tomate lo habían conseguido ellos y que ahora podrían cultivar muchos más.

3.- EXPLICACIÓN CIENTÍFICA: se trabaja y explica el tema de las plantas. Más concretamente el proceso de crecimiento.

4.- NOMBRE Y APELLIDOS: María Guerra Ávalos (turno: tarde)

5.- REFERENCIAS: cuento inventado

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