Santiago Ramón y Cajal

Su vida

Es aragonés. Hijo de los larresanos Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal. Después de terminar sus estudios primarios, se trasladó a Zaragoza, donde inició sus estudios de Medicina.

En el caso de Cajal, el infante a quien las explicaciones de su padre enseñan a entender y admirar el hecho de un eclipse y el adolescente que bajo el magisterio paterno, aprende a ver y describir huesos sustraídos en el cementerio de Ayerbe.

Fue en la Facultad de Medicina de Zaragoza (1869-1873) donde se hace médico Cajal. Durante sus años en la universidadescargad le atrajeron las Ciencias Naturales y la Química, la Anatomía, la Fisiología y la Patología.

Su ingreso en el ejército retrasará su puesto en la medicina. Aunque en el Ejército fue donde ganó una plaza de médico segundo de Sanidad Militar. Más tarde es destinado al ejército expedicionario de Cuba. Moralmente maltrecho y físicamente enfermo, regresó a España en junio de 1875, para reinstalarse en Zaragoza y prepararse con toda seriedad para el acceso a una cátedra de Anatomía.

En 1875 es nombrado ayudante de Anatomía, y poco más tarde, en 1877, profesor auxiliar interino de la misma disciplina. Ese mismo año se examina en Madrid de las asignaturas del doctorado en Medicina y decide consagrarse a la investigación histológica. Instala su primer laboratorio y compra a plazos un microscopio y un cicrotomo. 
Publica sus primeros trabajos científicos y alcanza especial maestría en la preparación de placas fotográficas. En 1883, logra la cátedra de Anatomía de la Universidad de Valencia.

Desde entonces hasta su muerte, su vida será la de un profesor universitario que cumple con su deber y, mediante su excepcional obra de investigador, rápidamente logra elevarse a las más altas cimas del prestigio científico. Dos temas importantes van a embargarle: el cultivo del hipnotismo y el estudio del papel del bacilo vírgula en la génesis del cólera.  En 1887 se traslada a Barcelona como catedrático de Histología normal y patológica, y años más tarde ocupó en Madrid la vacante de esa misma asignatura. En Madrid seguirá desde entonces hasta su muerte.  

Su obra

Entre 1880 y 1887 las publicaciones del joven expresan una dedicación hacia varios campos de la investigación histológica, porque todos le atraen. Lo cual plantea al biógrafo esta ineludible pregunta: ¿por qué a partir de ese año es la exploración del sistema nervioso lo que definitivamente triunfa?

Varias razones parecen integrarse en la respuesta. La primera, de orden intelectual: la viva curiosidad de Cajal, desde sus años de estudiante por conocer el mecanismo cerebral del pensamiento y la voluntad. La segunda razón es de índole estética: la fuerte delectación del contemplador de la Naturaleza. Otras razones hay para explicar su inclinación hacia la histología neurológica, éstas de orden caracterológico e histórico: la vigorosa tendencia del hombre Cajal a la autoafirmación personal por la vía de la obra propia.

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En 1887, Simarro da a conocer a Cajal el método de Golgi o cromoargéntico para la tinción del tejido nervioso. Rápidamente se hace dueño de él el joven histólogo, lo modifica y lo aplica año tras año al estudio de las estructuras ne
rviosas: el cerebro, la retina, la médula espinal, la corteza cerebral, el tálamo óptico, etc. Pero el resultado más importante de ese trabajo va a ser el descubrimiento de que las células nerviosas no se comunican entre sí por continuidad, sino por contigüidad, es decir, por mero contacto de las terminaciones dendríticas de cada célula con el cuerpo o con las terminaciones de otra. La célula nerviosa constituye, pues, una unidad morfológica y genética, porque sólo a partir de una célula se forma su cilindraje, a la cual Waldeyer, uno de los primeros seguidores de las ideas de Cajal, dará el nombre de «neurona». La «teoría de la neurona» había de ser la máxima creación teorética de Cajal.

Durante la etapa comprendida entre 1903 y 1913, una nueva técnica de tinción, la del «nitrato de plata reducido» abrirá nuevas vías a la investigación cajaliana. La nueva técnica, le permite discernir con nitidez las «neurofibrillas» que componen el protoplasma de la neurona y se extienden hacia las prolongaciones dendríticas del cuerpo celular, defender la teoría neuronal frente al «neorreticularismo» e iniciar, siempre mediante la exploración micrográfica, estudios acerca de la fisiología de la célula nerviosa.

Da a luz trabajos tan sugestivos como uno de 1919 acerca de las células retinianas de axón corto, vive muy activamente la polémica respecto del «tercer elemento» del sistema nervioso.

Al lado de esta genial obra científica debe ponerse, la obra literaria del sabio: Cuentos de vacaciones (1905), Charlas de café (1921) y los ensayos de que más adelante se hará mención. La creación literaria fue para Cajal, una evasión y un recurso para pasar de «lo que se ve» a «lo que realmente es». Para un sabio, otro modo de ejercitar la tarea para él primaria: el conocimiento racional de la realidad.

Su premio

Una mañana de octubre de 1906, Cajal recibió un telegrama procedente  Emil Holmgren, catedrático de la Facultad de Medicina de Estocolmo, que decía escuetamente: “Instituto Caroline le concede Premio Nobel.” Unos días más tarde nuestro histólogo se enteró de que compartía el galardón con Camilo Golgi.

Recibía así, un tributo  a su posición única en la ciencia aunque trató de ocultar la concesión del premio. La prensa de toda España divulgó la noticia, con lo que dieron comienzo las temidas molestias. “De todo hubo -escribió Cajal- y a todo debí resignarme, agradeciendo y deplorando a un tiempo, con la sonrisa en los labios y la tristeza en el alma.” En pueblos y ciudades de nuestro país se ponía su nombre a calles y plazas, hasta llegaron a venderse chocolates y limonadas “Cajal”. Don Santiago tuvo que abandonar su trabajo y ocupar sus días en la contestación de una masa de felicitaciones.

Ya en Suecia,  Cajal se encontró rodeado de individuos que difícilmente podían armonizar en el plano intelectual. 

Todos recibieron la medalla y el diploma correspondientes de manos del monarca sueco. Cada laureado debía exponer en términos generales los objetivos y resultados de su trabajo. Cajal dio su conferencia el 12 de diciembre.

 

MIRIAM GINÉS SÁNCHEZ

3º Magisterio Infantil, mañana (turno tarde)

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