Un jardín de colores

Érase una vez una jovencita llamada Julia. Era muy risueña y alegre, claro que también era un poco rarita, porque decía que sus mejores amigas eran las plantas y que incluso podía  hablar con ellas. También un poco despistada y perdía sus cosas constantemente, por suerte siempre terminaba por encontrarlas. Se pasaba día y noche en su jardín, regadera para arriba, regadera para abajo,  podando ramas, quitando  hierbajos…. al final del día estaba agotada, pero era lo que más le gustaba del mundo, por eso decidió ser jardinera.

Julia tenía un hermoso jardín lleno de flores, había de todo tipo: gardenias, amapolas, rosas, etc, pero de entre todas ellas sus favoritas eran las margaritas, le encantaban esas florecillas tan alegres y primaverales.

En el jardín también había un pequeño cobertizo donde Julia guardaba todas sus herramientas del jardín. Allí tenía de todo: su regadera, las tijeras de podar, el abono, unos guantes….etc. El cobertizo también era muy bonito, pero después del largo invierno toda la pintura de las paredes del cobertizo había desaparecido y ahora, en primavera, estaba de un color muy triste, por eso Julia decidió que un jardín tan bonito no podía haber un cobertizo tan triste, asique, sin más decidió ponerse a pintarlo de color azul. Colocó todas las herramientas fuera del cobertizo para que no se mancharan y se puso manos a la obra. Con una brocha Julia comenzó a pintar de azul cada pared del cobertizo, al principio parecía un trabajo fácil, pero poco a poco se iba dando cuenta de lo agotador que era. Tenía que estirarse mucho para poder llegar a las partes más altas de las paredes y agacharse para pintar las que estaban más bajitas. Se agachaba, se levantaba, se agachaba, se levantaba…..y con tanto sube y baja, una de las veces en lugar de meter la brocha en la pintura la metió en la regadera llena de agua. Ups pero como Julia era tan despistada no se dio cuenta y siguió metiéndola varias veces antes de terminar de pintar.

Al final cuando consiguió terminar de pintar el cobertizo el sol ya casi se había escondido.

“¡Pero mira que tarde es!” – Exclamó Julia- “Será mejor que riegue a mis amigas las margaritas y me vaya a casa”.

Y así Julia cogió su regadera, regó las margaritas y se marchó a su casa a descansar, había sido un día muy duro y estaba agotada.

A la mañana siguiente Julia iba caminando muy alegremente

“Para pre pri la primavera la primavera, pra, pre pri la primavera ya está aquí. Para pre pri salen las flores cantan los grillos, para pre pri hay mariposas en el jardín”-canturreaba.

De repente cuando llegó a su jardín se encontró una sorpresa

“Pero…margaritas ¿Qué os ha pasado?”-preguntó Julia.

“¿Ein? Buenos días Julia, yo no me noto diferente, ¿por qué lo dices?”- preguntó una de ellas.

“Eso, eso ¿qué nos pasa?, yo tampoco me siento diferente”- insistió otra de ellas.

Julia sacó un espejo de su mochila y las margaritas se miraron en él para ver que, para su sorpresa eran azules y no blancas como solían ser.

“Pero ¿qué nos ha pasado?”-preguntó una de las margaritas.

“¿Dónde cogiste el agua con la que nos regaste ayer Julia?” – preguntaba otra.

“Pues del grifo, como siempre”- contestó Julia un poco angustiada.

Julia y las margaritas se quedaron un rato pensando qué es lo que podría haber pasado para que las margaritas se hubieran vuelto azules. Al fin la mirada de Julia se entró en el cobertizo. Tras examinarlo un buen rato se dio cuenta de que el color azul del cobertizo era el mismo que el que tenían las margaritas.

“¡Oh no!” – Exclamó- “Creo que ya se lo que ha podido pasar amiguitas mías. Ayer estuve pintando el cobertizo, y sin querer debí de meter la brocha en la regadera llena de agua en lugar de en el bote de pintura”.

“¡Oh vaya!. Mira que eres despistada Julia” – exclamó una de las margaritas un poco enfadada.

“Lo siento”- dijo Julia arrepentida y apenada.

“No pasa nada Julia” – dijo contenta otra de las margaritas- “A mí no me importa, de hecho ¡me encanta ser de color azul!, estaba un poco aburrida de verme de blanco todo el día”.

“Pero a mí no me gusta ser azul”- se quejaba otra de las margaritas- “yo siempre he querido ser de color rojo, como nuestras amigas las rosas de aquí al lado”.

“Claro y yo amarilla como los girasoles de allí al fondo” – se quejaba otra de las margaritas.

Julia se quedó unos instantes pensativa, todo este follón del cobertizo y el color azul le estaba dando una idea genial. Sin decir una palabra se fue a la tienda y compró pintura de muchos colores: rojo, amarillo, verde, rosa, naranja…..etc y después regresó al jardín.

Primero cogió su regadera y la lleno de agua, para después echarle unas gotitas de pintura amarilla. La mezcló con un pincel y se acercó a las margaritas.

“Amiguitas siento mi despiste de ayer, pero lo arreglaré”- dijo Julia muy segura de sí- “A ver decidme, a cuales de vosotras os gustaría ser de color amarillo”

“A mí, a mí” – respondió muy entusiasmada una de ellas.

Julia la regó con mucho cuidado de no salpicar a sus amigas que estaban alrededor.

Después cogió su regadera la vació y volvió a hacer lo mismo con el resto de los colores. Cuando terminó se dispuso a irse a su casa, no sin antes despedirse de sus amigas.

“Hasta mañana amiguitas, mañana será un día lleno de color”- se despidió Julia.

Y así fue, porque al día siguiente, cuando Julia llegó a su jardín, todas las margaritas estaban de diferentes colores. Había margaritas rojas, amarillas, verdes, azules, rosas….etc. Julia sacó de nuevo el espejo de su mochila como había hecho el día anterior, y una por una  fue enseñando a cada margarita sus nuevos colores. Qué contentas estaban todas con sus nuevos colores. Ahora su jardín tenía tantos colores como el arcoíris.

Y colorín coloreado este jardín hemos pintado.

FICHA

TÍTULO DEL CUENTO: La jardinera despistada.

EDAD: 5-6 años.

RESUMEN: Julia, una joven jardinera, a la que le encanta su trabajo, decide reparar y pintar su cobertizo, sin saber que esto traerá como consecuencia la creación del jardín con más colores del mundo.

PALABRAS CLAVE: Margaritas, regadera, cobertizo, primavera, colores, jardín.

EXPLICACIÓN CIENTÍFICA: La teoría que se pretende explicar en este relato es la teoría de la capilaridad. La capilaridad es una propiedad de los líquidos que hace que, debido a su fuerza intermolecular, suban o bajen por un tubo capilar. Un ejemplo fácil de entender por los niños es el de las plantas, que succionan el agua del terreno mediante capilaridad.

AUTORES: Lara Carrera Monroy, Arantxa Machuca Ferrer, Amanda Mediero de la Morena, Dolores Sáez Martínez, Irene Sánchez López.

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