Miguel y su nuevo amigo

EDAD: 4 AÑOS

RESUMEN: Miguel era un niño muy inquieto que se pasaba la vida tocando y observando como hacer cosas nuevas, hasta que un día algo en su vida cambió, conoció a alguien que le podía enseñar muchas cosas nuevas ….

CUENTO:

Hace muchos años, vivía un niño llamado Miguel, al que le gustaba mucho estar explorando y manipulando, no tenía miedo a nada, le encantaba estar haciendo mezclas. Sus padres estaban un poco preocupados porque no solía jugar con los niños de su edad, él prefería estar solo, y leer muchos libros, le encantaba.

Un día llegó a su pueblo un hombre muy mayor, nadie le hablaba, ya que era muy extraño y eso a Miguel, le llamó la atención, pues el aspecto de este hombre era un poco peculiar,            (llevaba capa larga, bastón, una barba muy larga y una nariz puntiaguda), Miguel se acercó a él a preguntarle.

  • ¿Cómo te llamas?, ¿de dónde vienes?, ¿por qué vistes así?

El hombre no respondió a ninguna de sus preguntas, sólo le dijo con voz ronca: “déjame en paz”.

El hombre se marchó a las afueras del pueblo junto al río y allí se hizo una casa con las ramas de los árboles.

Miguel seguía empeñado en conocer a ese hombre misterioso y noche tras noche iba a visitarlo, al principio se quedaba lejos de él y poco a poco se iba acercando cada vez más.

Una noche observó que el hombre misterioso tenía una bolsa llena de libros, y esos libros tenían  diferentes tapas y eran de diferentes tamaños.  Cada vez que observaba al hombre misterioso, veía como sacaba de una bolsita cosas diferentes y que juntando esas cositas podía realizar muchas otras, juntándolas podía hacer chispas, hacer crecer las cosas, hacerlas desaparecer, hacerlas brillar…

  • ¡Ala!, gritó Miguel, ¿cómo puede hacer eso?

El hombre misterioso, recogió todo muy deprisa y se giró hacia él, le miró fijamente y le dijo:

  • ¿Qué haces aquí?, ¡no quiero compañía!, ¡déjame tranquilo!

Miguel le miró fijamente y le dijo: por favor no me apartes de tu lado, quiero aprender de ti, ¡quiero saber todo lo que sabes!, a mí también me gusta leer, y también me gusta mucho experimentar y manipular cosas, yo puedo ayudarte, puedo conseguirte cualquier cosa con solo bajar al pueblo , lo que necesites.

El hombre misterioso le dijo: me lo pensaré. Ven mañana y hablamos.

Esa noche Miguel llegó a casa muy contento y en su casa dijo:

¡Por fin he conocido a alguien con mis inquietudes!, ¡al fin podré dar soluciones a mis problemas!

Antes de acostarse, Miguel preparó una bolsa con sus libros y todas las cosas con las que él experimentaba, y también cogió un poco de comida.

A la mañana siguiente Miguel se levantó con una sonrisa de oreja a oreja, todo el mundo le miraba por la calle, pues eso de él era algo inusual ya que no solía manifestar sus sentimientos, ¡no parecía él!; sus padres estaban muy contento al verle a sí de feliz.

Miguel solo quería que llegase la noche para mostrar sus tesoros y que su amigo le aceptase, tal y como es él.

Llegó la noche y cuando Miguel observó que sus padres se habían ido a dormir, salió de su casa y se fue a buscar a su amigo.

Cuando Miguel llegó donde estaba el hombre misterioso, el hombre se encontraba muy serio, le miró y le dijo: ¡Bien!, te enseñaré lo que yo sé, pero me tienes que prometer que nunca relevarás a nadie nuestras conversaciones, ni nuestros experimentos.

  • ¡Acepto!, dijo Miguel sin pensárselo
  • Pues bien, empecemos, dijo el hombre

Primero te dejaré leer algunos de mis libros y luego te iré enseñando todos los objetos que tengo para realizar mis experimentos.

  • ¡Bravo!, dijo Miguel

Miguel se iba apuntando todo lo que le hombre le iba diciendo y realizaba dibujos para no perderse ni un detalle. A sí estuvieron varios meses y Miguel cada noche salía mas sorprendido de lo que aprendía, ya que esa felicidad que tenía se le veía en la cara y en su forma de actuar.

Una noche le dijo el hombre que solo hablarían pues necesitaba que Miguel liberase su mente y la relaja para que mañana pudieran realizar un experimento juntos, Miguel se puso muy contento, incluso se le iluminaron los ojos.

Cuando Miguel volvió a su casa, no podía dormir, solo quería que llegase la noche siguiente para poder realizar el experimento.

Esta noche te voy a enseñar a plantar plantas en las cáscaras de huevo.

Como puedes comprobar he traído:

-Huevos

– Semillas

-Tierra o algodón

Querido Miguel, hay dos maneras de realizar este tipo de experimentos, una es, usando tierra y otra, es un trozo de algodón humedecido.

Comencemos desde el principio. Lo primero será preparar las cáscaras del huevo, cuando rompemos los huevos debemos hacerlo en la punta y las limpiaremos, luego elegiremos el método, aunque te voy a explicar los dos.

  • Método 1: Si lo que queremos hacer, es que crezcan las semillas, hacemos un agujerito en la base del huevo con un punzón para que drene el agua, rellenamos la cáscara con tierra (¾ del huevo) y colocamos las semillas, abrimos con otro poquito de tierra, regamos y colocamos en un lugar cálido y soleado. Cada vez que la tierra se seca, echamos un poquito de agua. En una semana aproximadamente empezaremos a ver crecer nuestras plantitas.
  • Método 2: si en cambio, queremos hacer germinar algún tipo de legumbre, utilizaremos el algodón y pondremos un trocito de algodón dentro del huevo, lo humedeceremos y colocamos arriba las legumbres (2 o 3). Mantenemos el algodón húmedo y lo colocamos en un lugar cálido y sólido. En una semana, veremos crecer nuestra planta.

-¿Te ha gustado?, le preguntó el hombre misterioso a Miguel

-¡Sí!, contestó Miguel.

-Muy bien Miguel, aprendes muy rápido, más adelante, te  seguiré explicando más experimentos

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