MATEO DESCUBRE LAS SETAS

Una mañana de domingo, Mateo salió con sus papás al campo. Era otoño, Mateo tenía muchas ganas de coger setas, ya que sus papás le prometieron que cuando llegase el tiempo de cogerlas irían con él para que pudiese aprender y ver cómo se cogían.

Salieron muy pronto porque habían visto en el tiempo que a media mañana el tiempo iba a empeorar y podían esperarse lluvias. Cuando llegaron, cogió su cesta donde guardaría todas las setas que fuese cogiendo. Mateo estaba muy contento, cuando llegó vio que estaba todo lleno de setas. Rápidamente echo a correr y fue a por todas para echarlas en su cesta. Sus papás corrieron tras él y le dijeron:

  • Mateo, para!, tienes que tener mucho cuidado, no todas las setas se pueden comer, hay algunas que son venenosas por lo que tienes que estar atento a lo que te vayamos diciendo.

A lo que Mateo contestó un poco triste:

  • Pero yo quiero verlas, tocarlas, aunque no las podamos comer…
  • No se puede, como te hemos dicho algunas son venenosas y solo con tocarlas puede ser malo, así que haznos caso y verás que divertido.

Mateo, hizo caso a sus papás y fue viendo como le iban explicando todo acerca de este maravilloso mundo.

  • Mateo, ¿sabías que las setas pertenecen al reino fungi, que es el reino de los hongos? Tienes que aprender para que mañana lo cuentes en clase a tus compañeros.
  • Entonces, ¿las setas son hongos?
  • Claro Mateo, todo este reino tiene la misma forma, si te fijas tiene un tronco que se llama pie y como una cabecita a la que se le llama sombrerillo. Si te fijas cada uno tiene uno diferente, uno tiene puntitos, otro tiene grietas, otro es liso de un color, etc.

Y así contándole cosas sobre los hongos siguieron el camino. Cuando llegaron a una parte que estaba llena de un tipo de setas que se podían comer pararon para que pudiese disfrutar cogiéndolas.

  • Mira, Mateo, esto son níscalos y sí se pueden comer, corre cógelo por el pie, lo cortas y lo guardas en la cesta.
  • Qué divertido! Quiero coger todos los que hay.

Mateo estuvo bastante rato cogiendo las setas hasta que de repente empezaron a oír truenos. Cogieron las cestas y se fueron para el coche. Mateo no quería irse, se lo estaba pasando muy bien y aún quedaban muchas por recoger.

  • Vamos Mateo, tenemos que irnos. Nos va a coger la tormenta y nos mojaremos.

Mateo no entendía que fuese a llover, ya que no había gotas ni estaba el cielo oscuro. Tuvieron que explicarle en lo que consistían las tormentas para que se diese cuenta y quisiese irse.

  • Mira Mateo, cuando hay truenos quiere decir que va a caer una tormenta, lloverá mucho y nos mojaremos. Y puede que caigan rayos y esos a ti no te gustan, así que vamos corriendo para el coche y vamos a casa a preparar las setas que has cogido. ¿quieres?
  • Vale, prefiero que no me pille la tormenta, y tengo muchas ganas de limpiar mis setas y comerlas.

Rápido, fueron corriendo para el coche y justo empezó a llover. Menos mal que el coche estaba cerca y no se mojaron mucho.

Cuando llegaron a casa, la tormenta había parado y ya no llovía. Los tres se pusieron a limpiar las setas y  a cocinarlas. A Mateo le encantaron los níscalos que había preparado y ya estaba deseando volver a ir a por más otro día.

Con una felicidad en la cara dijo:

  • Mañana, cuando llegue al cole les voy a enseñar a todos las setas que nos han sobrado y les diré lo divertido que es ir a por ellas. Gracias por enseñarme papás.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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