Max, Cori y la relatividad del tiempo

Edad: 5-6 años.

Resumen: Max y Cori son dos amigos que deciden ir a jugar y viven una extraordinaria aventura donde el tiempo será un elemento fundamental.

Palabras Clave: Tiempo, Amistad, Aventura, Familia y Animales

Explicación Científica: Nuestro cuento se basa en La Teoría de la Relatividad de Einstein, donde tratamos de explicar que el tiempo es relativo y no absoluto, como se pensaba en un primer momento.

Autores: Grande Martín, Melodía y Perea Galindo, Manuel.

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Esta es la historia del tiempo, que siempre avanza, aunque no todo es lo que parece…

Lucía ya se iba a dormir, y le pidió a su abuelo que le contase un cuento. No era un cuento cualquiera. Era una historia sobre el tiempo.

El abuelo comenzó entonces a leer apasionadamente la historia. Una historia que hablaba de mundos lejanos, y tenía como protagonista al zorro Max y la serpiente Cori. Ambos vivían en el desierto con la mamá de Cori, Doña Cascabel. Una bonita mañana de verano, con un sol abrasador en el horizonte, los dos animales decidieron ir a jugar. Doña Cascabel, al darse cuenta, les dijo que debían desayunar antes de poder irse a jugar. Entonces, algo apenados, se dirigieron a la cocina, donde había un gran reloj que marcaba las 10. Allí desayunaron con prisa y cuando terminaron salieron por fin a jugar.

El cielo estaba desierto, y en el paisaje solo se podía ver a lo lejos un gran oasis, por lo que Max y Cori decidieron ir a jugar allí. Pasó el tiempo, pero no lograban alcanzar ese bonito lugar. Cansados, se detuvieron unos minutos, pero sin darse cuenta habían llegado al oasis. Al verlo, fueron directos al agua, pero de repente…

¿Qué ha pasado?, se preguntaron Max y Cori. Estaban en un mundo desconocido. Miraron a su alrededor y en él encontraron multitud de plantas. Al poco tiempo, escucharon un sonido inquietante que les provocó un gran miedo y, pasado unos segundos, vieron volar sobre sus cabezas un ser extraño. Le siguieron con la mirada hasta que este se posó en una rama.

El ser extraño dijo: “¿Quiénes sois vosotros y que hacéis aquí?” Los dos animalitos, asustados, dieron un respingo hacia atrás y se abrazaron atemorizados. Transcurridos unos segundos Max dijo: “Hola, somos Max y Cori. Estábamos jugando en nuestro desierto y vimos un oasis. Entonces decidimos darnos un baño pero, al introducirnos en el agua aparecimos en este lugar tan extraño, y ahora no sabemos cómo volver a casa”, dijo llorando.

Max, que era más curioso y ahora estaba más tranquilo, pregunto: “¿Tú que animal eres?”. “Ja ja ja”, se rio el ser extraño. “Soy un Tucán y me llamo Nico”, contestó. Entonces añadió: “Creo que puedo ayudaros a volver a vuestro desierto pero si os parece antes os enseñare este lugar llamado Selva donde yo vivo”. Max y Cori se miraron, tenían que estar en casa a la hora de comer porque si no Doña Cascabel se preocuparía. Ambos decidieron hacer caso al Tucán ya que nunca habían estado en ese lugar tan extraño y querían descubrir lo que allí había.

Los tres animales se introdujeron en la selva. El Tucán Nico, iba delante guiando a Max y Cori, que observaban curiosos todo lo que había a su alrededor. Un gran río recorría aquella Selva, donde había unos cocodrilos muy poco amistosos. ¡Casi se comen a Max! Siguieron caminando y se encontraron con flores, árboles gigantes, y todo tipo de animales que jamás habían visto antes. Pasaron las horas y Max, Cori y Nico no conseguían alcanzar el lugar que los llevaría de vuelta a casa.

Empezaba a oscurecer en la selva. Entonces dijo Nico: “Chicos, debemos descansar. Se está haciendo de noche y la selva es peligrosa. Subiremos a aquella colina y dormiremos allí”. Max y Cori siguieron los consejos de Nico y los tres subieron a la colina para pasar la noche.

A la mañana siguiente, Max y Cori se despertaron, pero Nico no estaba. Ambos animalitos comenzaron a llamarlo “¡Nico! ¿Dónde estás?”, pero no tenían respuesta. De repente, se escuchó un gran estruendo y Nico apareció. Había ido a buscar el desayuno. Una vez acabaron, se pusieron de nuevo en marcha para continuar su viaje hasta el manantial. Max y Cori pensaban que Doña Cascabel estaría muy enfadada y preocupada. Hacía horas que se habían ido y no tenía noticas de ellos.

Cuando llevaban un rato caminando Cori pregunto: “Señor Tucán, ¿falta mucho para llegar al manantial?” Entonces Nico la miró y le respondió: “compruébalo tú misma”. Cori miró a su alrededor y se quedó boquiabierta. ¡Habían llegado al manantial! ¡Era un lugar precioso! Todo estaba lleno de preciosas flores y había una gran cascada.

El Tucán Nico dijo: “Chicos, para volver a casa debéis caminar hacia la cascada. Cuando os metáis en ella, volveréis a casa”. Entonces Max y Cori se pusieron triste porque no querían abandonar a Nico, pero debían regresar a casa lo antes posible.

“Gracias por cuidar de nosotros. Siempre nos acordaremos de ti”, dijeron Max y Cori. Entonces, ambos se dirigieron hacia la cascada y, en un abrir y cerrar de ojos, habían regresado al oasis. “¡Qué bien! ¡Hemos vuelto!”, gritaron emocionados.

Sin perder ni un solo segundo, Max y Cori se dirigieron de nuevo a casa. Seguro que doña Cascabel estaba muy preocupada. Caminaron, caminaron y siguieron caminando hasta que, al fin, vieron a lo lejos su casa. Todo parecía tranquilo.

Finalmente, entraron en casa. “¿¡Mamá!?”, gritó Cori. “Estoy en la cocina”, respondió doña Cascabel, muy tranquila. Al entrar Max y Cori a la cocina, empezaron a llorar y pedir perdón por haber pasado tantas horas fuera de casa, pero el reloj sólo marcaba las 2. Era la hora de comer.

Doña Cascabel, extrañada, les dijo “chicos, solo han pasado 4 horas desde que os fuisteis. Os dije que debíais volver para la hora de comer y así lo habéis hecho. Estoy muy contenta con vosotros”.

Así, doña Cascabel, Max y Cori, se pusieron a comer. Nunca olvidarían aquella aventura que habían vivido.

Entonces el abuelo, cerró el libro y lo acarició. Era un cuento que le encantaba. Lucía lo miró y le preguntó: “abuelo, ¿por qué doña Cascabel dice que solo pasaron 4 horas si, en realidad, estuvieron un día entero fuera de casa?” El abuelo, pensativo, la respondió: “Lucía, para doña Cascabel sólo habían pasado 4 horas desde que Max y Cori se fueron de casa. En cambio, para Max y Cori había pasado un día entero. Esto sucede porque el tiempo no transcurre igual en ambos lugares. El tiempo es relativo, no absoluto.”

Lucía, miró extrañada a su abuelo y este le dijo: “Lucía, es tarde y debes dormir. Cuando seas mayor te explicaré mejor La Teoría de la Relatividad de Einstein. De momento, solo debes entender que el tiempo no transcurre igual para Max y Cori que para doña Cascabel.”

Dicho esto, el abuelo se levantó de la cama, apagó la luz y le deseó a Lucía que nunca se hiciera mayor, porque en los sueños residen nuestros mayores deseos.

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EL REY SOL Y SUS AMIGOS LOS PLANETAS.

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Edad recomendada: A partir de 4 años.

Hace mucho tiempo, cuando mirábamos al cielo, lo único que podíamos ver era a nuestro amigo el rey Sol. Era enorme, y durante el día siempre nos daba luz y calor, pero cuando se iba a dormir, toda la ciudad quedaba a oscuras iluminada únicamente por las farolas.

Con el paso del tiempo nuestro amigo el Sol cada vez estaba más y más triste porque no tenía a nadie con quien poder jugar, reírse, hablar… Una noche tras mucho pensar decidió que tenía que hacer algo para que nuevos amigos vinieran a vivir al espacio junto a él.

El señor Sol pensó tanto tanto que comenzó a notar un ruido muy grande dentro de él, y de repente… ¡púm! Se produjo una explosión y del centro del Sol comenzaron a salir grandes llamas. Este muy asustado comenzó a ver como de estas llamas salían muchísimas piedrecitas hacia el espacio. Todas estas piedrecitas comenzaron a juntarse unas con otras formando otras más grandes y de diferentes tamaños. El Sol muy contento decidió que sus nuevos amigos se llamarían planetas y que estos girarían alrededor de él para recibir su luz y calor.

Tras el paso de los días el Sol se dio cuenta que cada vez que hablaba con uno de sus amigos a todos les llamaba igual, por lo que decidió hablar con ellos uno por uno para así poderles dar un nombre.

Llevaba varios días observando que uno de sus amigos planetas siempre era el que más cerca estaba de él, y además giraba de forma muy veloz a su alrededor . El Sol, por ser tan gracioso y rápido decidió llamarle Mercurio. El segundo planeta que giraba más cerca siempre llamaba su atención, ya que era el que más brillaba de todos, el tamaño era mayor al de mercurio y además, giraba al revés de todos los demás planetas. Tras mucho pensar le llamó Venus.

El tercer planeta era muy especial, ya que tenía lo que ningún otro. ¡Estaba mojado! Además se veían grandes extensiones de tierra y una capa de aire que le rodeaba. Ayudado por sus otros amigos el Sol decidió llamarle Tierra ya que en el podrían vivir los seres vivos. De repente el Sol comenzó a ver algo que se escondía detrás de la Tierra, esta corriendo le explicó que era su gran amiga Luna y que siempre viajaba junto a él. El Sol cada vez estaba más contento, saludo alegremente a su nueva compañera y continúo con el siguiente planeta. Era más pequeño que la Tierra y tenía un color rojo muy llamativo, el color favorito del Sol. Tenía muchas dudas de cómo llamarle, de pronto escuchó a Mercurio hablar con Venus de los días de la semana y al oir martes, su día preferido de la semana, decidió que este se llamaría Marte.

El siguiente planeta era el más grande de todos, además no solo tenía una amiga luna, tenía muchas lunas a su alrededor. El Sol observó que este tenía una gran responsabilidad, ya que al ser el más mayor se encargaría de proteger a los otros planetas más pequeños para que las rocas que no habían querido formar planetas no chocaran contra ellos. Lo llamó Júpiter.

El rey Sol ya muy cansado decidió irse a dormir, pero comenzó a escuchar a uno de sus amiguitos llorar, este le pregunto que porque estaba triste y le contó que los demás planetas se reían de el por ser diferente. Observó que su amigo tenía un aro alrededor de él que nunca se separaba. El Sol apenado le dijo que no tenía que ponerse triste que ser diferente le hacía más especial que a los otros, por lo que le llamó Saturno, el planeta del anillo.

A la mañana siguiente el Sol se despertó muy emocionado ya que solo le quedaban dos planetas por dar nombre, ambos tenían un color azul muy bonito, pero se dio cuenta que uno de ellos giraba más inclinado que el resto. Su amigo planeta le contó que hace unos días un cometa paso por su lado tan rápido que no tuvo tiempo de apartarse y le golpeó quedando así colocado para siempre. El Sol le dijo que no se preocupara que al igual que su amigo Saturno sería otro de los planetas más especiales del cielo y que su nombre sería Urano.

Solo faltaba uno por nombrar, era el más alejado del Sol y más lento, gracias a los demás planetas entre todos decidieron que se llamaría Neptuno.

Al terminar, el Sol brillaba más que nunca de lo contento que estaba, y  observando todos los nuevos amigos que tenía para poder jugar, supo que nunca más estaría solo.

Beatriz González Marcos, 3º Educación infantil, grupo tarde.

Explicación científica: El cuento trata sobre el Sol y la aparición de los planetas, así como el nombre y algunas de las características de cada uno.

Referencias:

http://astronomicamiranda.es/PDFS/lasenoragravedad.pdf

El niño que soñaba con viajar a la luna

 

 

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Era se una vez un niño, que se llamaba Neil. Era muy especial y tenía una afición un tanto peculiar, ¿Sabéis cual era?

Su gran afición era la luna y su mayor ilusión era poder viajar hasta ella y poder está allí, Le encantaba todo lo que tuviera que ver con ella, siempre estaba investigando y buscando cosas sobre ella. Le despertaba mucha curiosidad, se podía quedar mirándola hora desde su ventana. Por esto el sueño que tenía era ser astronauta  y así poder viajar a la luna.

Un día, en el cole al que iba Neil, decidieron que iban a organizar una fiesta para carnaval donde cada niño podía ir vestido como quisiera. ¿Sabéis de que decidió que iba a ir vestido Neil? Si, decidió ir de astronauta.

Con la ayuda de su madre consiguió el mejor traje posible para vestirse, pero como buen astronauta necesitaba una nave para viajar hasta la luna así que pidió ayuda a su padre. Entre los dos fabricaron una fabulosa nave con una caja de cartón.

Neil estaba entusiasmado, se iba a vestir de lo que más le gustaba y esto le hacía estar muy feliz. Cada noche se imaginaba que se subía en su nave espacial y que viaja hasta la luna para conocerla.

El día de la fiesta se encontraba muy nervioso, ya que cada uno de los niños debía explicar porque habían elegido ese disfraz al resto de compañeros. Se vistió con su traje, cogió su nave y fue acompañado de su mama al cole. Cuando fue su turno, les conto a sus amigos de que iba vestido y todo lo que sabía sobre la luna,  que era blanca… que era redonda…  que tenía cráteres… Sus compañeros lo escuchaban con mucha atención y con gran asombro. Después de su explicación dijo muy serio que el de mayor quería ser astronauta y viajar a la luna, era su sueño y ¡lo iba a conseguir!

 

Pasados varios años, cuando los niños dejaron su infancia y pasaron a ser adultos…

Un 16 de Julio de 1969 ese niño que soñaba con ser astronauta lo consiguió y fue el primer hombre en pisar la luna. Ese niño era Neil Armstrong

 

 

Escrito por  María Gil Nogales, enfocado para niños de cuatro a seis años.

La gota Blanca y la nube Lola

Érase una vez una gota de agua llamada Blanca que vivía en la nube Lola como muchas otras gotas, ella vivía con sus papas y su hermana Clara en aquella nube. Como pasaban mucho tiempo juntas se hicieron amigas de la nube Lola y todas las noches antes de dormir se contaban cuentos, cantaban canciones, o veían las estrellas, ¡les gustaban mucho!

Un día antes de irse a dormir, la nube Lola vio muy contentas a Blanca y su hermana Clara, por lo que Lola pregunto:

 – ¡Hola chicas! ¿Por qué estáis tan contentas?

– ¡Hola Lola! Estamos tan contentas porque nuestros papas nos han contado que vamos hacer un viaje y vamos a tener un montón de aventuras, ¡vamos a pasar de un estado a otro!, contesto Blanca.

– ¡Jo! – respondió la nube un poco triste.

– Yo nunca puedo viajar estoy aquí en el cielo.

A lo que Blanca el contesto:

– No te preocupes Lola nosotras te contamos el viaje y así es como si vinieras con nosotras.

La nube Lola se puso contenta porque esta vez podía viajar a través de la imaginación gracias a sus amigas las gotas de agua Blanca y su hermana Clara. Así que esa misma noche Blanca le conto la aventura que dentro de poco viviría junto a su familia.

– ¿Estas preparada Lola?, ¡te va a encantar!, dijo Blanca muy entusiasmada.

– ¡Sííííííííííííííííííííí!, tengo muchas ganas, respondió Lola.

– Venga Blanca empieza, que tengo ganas de volver a escucharla, le dijo Clara a su hermana.

A lo que Blanca contesto:

-Vale chicas escuchar que empiezo ¡ya!

Entonces la gota Blanca empezó a contra la historia que iban a vivir, mientras su hermana Clara y la nube Lola escuchaban muy atentas con la boca abierta.

– Todo empezará cuando tu Lola tengas muchas, muchas ganas de llover, ahí todas nosotras comenzaremos nuestra aventura, todos las gotas saldremos en forma de lluvia sin saber nuestro camino exacto, ¡incluso nos separaremos de nuestra familia! – Dijo Blanca muy emocionada.

-¡Sigue, sigue!, dijo la nube Lola con ganas de escuchar más.

Blanca siguió contando la historia.

-Cuando lleguemos al suelo, será cuando nos separaremos, unas iremos al río, otras a manantiales, también podremos ir al mar, a los charcos del suelo, a las alcantarillas… y esa será nuestra nueva casa temporalmente claro, porqué cuando haga calor…

-Yo quiero ir al mar, dijo Clara interrumpiendo a Blanca.

-No sabremos nuestro destino, hasta que lleguemos allí, contesto Blanca a su hermana. Y continúo.

-Como os iba diciendo, cuando haga calor, cuando los rayos de sol quemen mucho y se reflejen en el agua nos iremos evaporando, pesando cada vez menos y flotando por el aire, camino a otra nube, en ese momento solo seremos gas, ¡SOLO GAS LOLA!, ¿no te parece emocionante?

– Y después, ¿Qué os pasará?, dijo la nube Lola

-Espera espera, si todavía no ha terminado, dijo Clara.

-Claro Lola, la aventura no acaba aquí, como hay mucho vapor en el aire, nos condensaremos y formaremos una nube de color blanca, ¡COMO TÚ LOLA!, también me ha contado mi padre que podremos transformarnos en nieve. ¡Ay chicas, que contenta y emocionada estoy!, termino diciendo Blanca tras acabar de contar toda la historia.

La nube Lola estaba contenta por la aventura que iban a vivir sus amigas, pero a la vez estaba muy triste porque ya no las volvería a ver, por ello las hizo prometer que antes de que se marcharán se tenían que despedir y cantar su canción favorita, a lo que a gota Blanca y su hermana Clara contestaron que sí, sin dudarlo en ningún momento.

 

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¡Y COLORIN COLORETE, POR LA CHIMENEA SALE UN COHETE!

Edad: 3-6 años

Explicación científica: Este cuento trata de los estados del agua, por los que pasan las gotas de agua y de los cambios que pueden sufrir. Estos cambios de estado son: sólido, líquido y gaseoso. Se cuenta a través de un cuento para que sea atractivo y llame la atención de los niños y se motive las ganas de aprender.

Referencias:

http://www.default-search.net/search?sid=476&aid=124&itype=a&ver=12331&tm=311&src=derr&p=http://www.alqueria.es/blogs/alqueriarojaverde/2012/09/25/cuento-el-viaje-de-una-gota-de-agua/

Marta Isabel Buenache Fernández.

Arreglar el mundo

Edad: 6 años.

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Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba sus días en su laboratorio en busca de respuesta para sus dudas.

Cierto día, su hijo de seis años invadió su santuario, decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras, recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:

– “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin la ayuda de nadie.”

Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:

– “Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo”.

Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible?¿Cómo el niño había sido capaz?

– “Hijito, tu no sabías cómo era el mundo, cómo lo lograste?”

– “Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, ví que del otro lado estaba la figura del hombre. Así, que dí vuelta a los recortes, y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, dí vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.”

Explicación científica: en este cuento existe una duda/problema por parte del científico, plantea una hipótesis y a continuación observa al niño realizar el experimento. Obtiene unos resultados que no se corresponden con la hipótesis planteada y por último evalúa los resultados y saca una conclusión. Sigue los pasos de un método científico.

Realizado por: Ainhoa Barrera Macías. URJC Móstoles.

Autor del cuento: Cristian Urzúa Pérez.

La Luna Mágica

 

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Lucía era una niña muy inquieta de 5 años, que le gustaba mucho la noche porque le encantaba admirar las estrellas y la Luna, desde muy pequeña ella siempre se quedaba mirando el cielo, pero solo le gustaba el cielo de noche, de día decía que solo había nubes y era muy aburrido.

Todas las noches, hiciera frío o calor salía a apreciar la Luna y las estrellas. Sus padres le regalaron por su cumpleaños un telescopio, en el que podría ver las estrellas y la Luna muy cerca y ver como la luna cambiaba de forma, eso era una de las cosas que más la llamaba la atención.

Una noche de verano tumbadas en la arena de la playa, la madre le contó a su hija:

Según donde se encuentre la Luna, la Tierra y el Sol, se ve iluminada más o menos la cara de la Luna. Por eso, hay noches que la ves entera y otras solo media luna o sonrisa como dices tú.

La Luna cada 28 días pasa por una serie de fases, primero en el Cuarto Creciente que es cuando vemos la mitad de la Luna; la sonrisa, en su período de crecimiento. La Luna llena es cuando vemos toda la luna blanca. El cuarto menguante, es cuando comienza a hacerse más pequeña, como si un ratón se hubiera comido un cachito de Luna. La Luna desaparece completamente de nuestra vista, para comenzar un nuevo ciclo. Por eso, Lucía a veces ves la Luna y otras no, porque va creciendo y decreciendo.

 También influye en las mareas del mar, ya que cuando hay Luna llena las mareas son más altas, en cambio cuando no hay luna las mareas son más bajas. Y la luna y las estrellas sirven para que los barcos por la noche se orienten y sepan que van por el camino correcto, por eso lo marineros saben mucho de estrellas.

Lucía decía que a ella la Luna que más le gustaba era la Luna llena, porque había visto en unos dibujos que esas noches son mágicas que pasan cosas como que los hombres lobos se convierten en lobo, y las crías de los animales nacen en esas noches mágicas de Luna llena.

Lucía durante todo el verano, salía por la noche y veía las estrellas y la Luna a través de su telescopio, estaba aprendiendo algunos nombres de estrellas como la estrella polar, el castor, Arturo y lince.

Ella siempre soñaba con viajar a la Luna y poder ver las estrellas y la Luna de cerca, algún día Lucía será una astronauta muy conocida y podrá cumplir sus sueños.

 

Edad: A partir de 4 años.

Explicación científica: Elegí escribir un cuento con estas características, ya que creo que es un tema que a los niños les despierta mucha curiosidad desde pequeños, y que mejor que acercárselo con una niña como ellos, en el que se trata las fases de la luna de una manera coloquial y cercana a ellos.

Nombre y apellidos: Alejandra García Crespo

                                                           

¡¡ Enzo el cerezo!!

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En un precioso valle, un día soleado de primavera, nació un precioso árbol, era un cerezo, era tan bonito que todo el mundo le miraba y querían ser como él.

Su mamá quiso llamarle Enzo, era muy pequeñito pero eso no le impedía para que Enzo pasase el día jugando con el resto de sus amigos los árboles, las flores, las plantas…

Enzo era muy feliz, se sentía muy querido por todos sus amigos, pasaba el día jugando, cantando, riendo….

Era primavera y el sol brillaba entre las nubes, los amiguitos de Enzo, le explicaron que la primavera era la época más bonita que se vivía en el valle, que el sol salía todos los días, que las nubes eran blancas, que los pajaritos cantaban, que las flores estaban muy bonitas pero que él, Enzo, era el árbol frutal más bonito de la zona, que todo el mundo le diría lo guapo que es.

La primavera iba avanzando, y los días cada vez eran más largos, hacía más calor, por lo que no podían estar todo el tiempo jugando, y Enzo un día se puso muy triste porque vio como la flor bonita que le cubría su cuerpo se iba cayendo, y que ya no era el árbol más bonito de aquel valle.

Se puso a llorar, y sus amigos le dijeron que porque lloraba, Enzo les dijo que estaba perdiendo su flor, que como podía recuperarla, sus amigos le explicaron que la primavera estaba ya muy avanzada, y que estaba llegando el verano, que cuando se le cayese la flor nacería una fruta muy rica, de color rojo que se llamaba cereza. Que el año pasaba por cuatro estaciones, primavera, verano, otoño e invierno, y que en cada estación, su cuerpo tendría un aspecto diferente, que no se pusiera triste porque todos los habitantes de aquel valle también sufrirían cambios como él.

Pero Enzo creía que sus amigos ya no le iban a querer porque ya no era el árbol frutal bonito que había nacido, pensaba que lo que le habían contado sus amigos era mentira para que se quedase tranquilo, Enzo pensaba que estaba malito, que por eso las flores radiantes blancas que rodeaban su cuerpo se estaban cayendo porque se estaba poniendo enfermo.

La mamá de Enzo, notó que estaba muy preocupado, y le explicó que la vida de un cerezo pasaba por diferentes fases, que todos sus amiguitos de valle también sufrían cambios, que él no era el único.

En primavera, sería el árbol más bonito de todo el valle, en verano, daría una fruta muy rica, llamaba cereza, pero que el resto del año sería un árbol más en el valle, pero eso no significaba que fuese menos importante, y que sus amigos le iban a querer igual en todas las épocas del año.

Entonces Enzo, entendió el ciclo de la vida del cerezo, y corriendo fue a ver a sus amigos a decirles que muchas gracias por ser como eran, que ya le había explicado su mamá el proceso del ciclo de la vida, que sentía mucho no haber confiado en ellos cuando se lo explicaron y que en cada estación del año sufriría cambios en su cuerpo pero que eso no le iba a quitar las ganas de reír y jugar con todos.

Y colorín colorado este cuento…¡¡¡se ha acabado!!!

Título: ¡Enzo el cerezo!

Edad: Edad recomendada a partir de 5 años.

Explicación científica: El ciclo de la vida de un cerezo, según las estaciones del año.

Referencias: La idea de hacer un cuento sobre un cerezo es porque me gusta este árbol frutal y me pareció una buena idea para explicarles a los niños los cambios que sufre este árbol en las diferentes épocas del año.

Realizado por: Cristina Pina Valdés